¿Qué es la inteligencia emocional?

La Inteligencia Emocional hace referencia a los procesos involucrados en el reconocimiento, uso, comprensión y manejo de los estados emocionales de uno mismo y de otros para resolver problemas y regular la conducta. Se refiere a la capacidad del individuo para razonar sobre las emociones y procesar la información emocional para aumentar el razonamiento.2

Todas las personas tienen destrezas de Inteligencia Emocional en mayor o menor medida, pero esto no garantiza que de forma natural seamos expertos emocionales. El grado de desarrollo de la Inteligencia Emocional no está determinado genéticamente y tampoco se desarrolla exclusivamente en nuestra infancia. A diferencia de lo que ocurre con el Cociente Intelectual, que apenas varía después de cumplir los diez años, la Inteligencia Emocional constituye un proceso de aprendizaje mucho más lento, basado en la práctica, que se consolida y prosigue durante toda nuestra vida y que nos permite ir aprendiendo de nuestras experiencias. De hecho, los estudios que han tratado de rastrear el proceso evolutivo de la Inteligencia Emocional a lo largo de los años parecen señalar que las personas desarrollan progresivamente mejor este tipo de aptitudes en la medida en que se vuelven más capaces de manejar sus propias emociones e impulsos, de motivarse a sí mismos y de perfeccionar su empatía y sus habilidades sociales.3

¿Qué es la inteligencia emocional?

2 - Mestre, Guil, Brackett y Salovey, 2008, p. 407

Historia y evolución del concepto de inteligencia emocional

El concepto de Inteligencia Emocional como tal fue formulado por primera vez en dos artículos publicados en 1990. El primer artículo se denominó Emotional Intelligence (Inteligencia emocional), de Salovey y Mayer, 1990), y en él se definió formalmente la Inteligencia Emocional. El segundo artículo se trató de una demostración empírica de cómo la Inteligencia Emocional podría ser evaluada como una habilidad mental. Este estudio de Mayer, DiPaolo y Salovey, del mismo año, demostraba que la emoción y la cognición podían ser combinadas para realizar sofisticados procesamientos de la información. Sin embargo, el constructo pasó desapercibido para el gran público hasta la publicación en 1995 del libro Emotional intelligence (Inteligencia emocional) de Daniel Goleman 4, psicólogo y periodista del New York Times, el cual se centra fundamentalmente en el ámbito educativo y dedica un capítulo a las implicaciones de la Inteligencia Emocional en el mundo laboral y la vida de las organizaciones.

Tras el impacto que supuso el libro de Goleman para la difusión del concepto de Inteligencia Emocional, los teóricos comenzaron a generar diferentes modelos sobre ésta, caracterizándose por la búsqueda de aplicaciones en el ámbito individual, organizacional y ambiental 5. Entre ellos destacan Mayer y Salovey (1997), quienes retomaron sus ideas iniciales y desarrollaron su modelo de cuatro ramas, con el propósito de entender de manera tradicional y psicométrica la manera en que los individuos procesan la información acerca de las emociones y las respuestas emocionales; y Bar-On (1997), autor del modelo de la Inteligencia emocional y social, que propone un conjunto de habilidades emocionales, personales y sociales que ayudan a los individuos a afrontar las demandas de la vida cotidiana.

Por su parte, el propio Goleman, tras el elevado interés suscitado por su publicación en el ámbito empresarial, se embarcó en dos años de investigaciones que desembocaron en la publicación de Working with emotional intelligence (La práctica de la inteligencia emocional, 1998a), libro en el que formuló su propio modelo de competencias de Inteligencia Emocional en términos de una teoría del rendimiento, con una aplicación directa en el campo del trabajo y de la eficacia organizativa, especialmente a la hora de predecir la excelencia en empleos de todo tipo. El autor define la Competencia Emocional como «una capacidad adquirida basada en la IE que da lugar a un desempeño laboral sobresaliente». 6

Dado el éxito de su propuesta para el ámbito empresarial, Goleman continuó perfeccionando su modelo dentro de este ámbito, generando a posteriori una versión actualizada del mismo 7, la cual fue diseñada con el punto de mira en la selección de personal emocionalmente inteligente, pues se ideó como un método para identificar en los candidatos las competencias que fueran necesarias para el puesto al que opta.

A partir de los enfoques expuestos anteriormente se han generado una serie de instrumentos y metodologías con la finalidad de medir y cuantificar las características y consecuencias de la Inteligencia Emocional en los individuos y grupos. Los enfoques (tanto originales como sus respectivas actualizaciones) de los tres autores considerados (modelos de Mayer y Salovey, Goleman y Bar-On) son los más ampliamente utilizados a nivel mundial y han constituido la base de una extensa investigación posterior en materia de Inteligencia Emocional, que se ha nutrido fundamentalmente tanto de sus aportaciones teóricas como de sus respectivos instrumentos de medición.

3 - Goleman, 1998, p. 12

4 - Mestre y Guil, 2003

5 - Gabel, 2005

6 - Goleman, 1998b, p.46

7 - Goleman y Cherniss, 2005

¿En qué modelo se basa el proyecto Disfrutarte?

El proyecto Disfrutarte toma como base el modelo teórico inicial de Goleman, publicado en su libro Inteligencia Emocional (1996), fundamentalmente por dos motivos: su adecuación para su aplicación en el ámbito educativo (ya que se diseñó fundamentalmente centrándose en dicho ámbito) y la concreción, fácil comprensión y aplicabilidad en un contexto práctico de sus conceptos de inteligencia emocional y competencia emocional.

Goleman define el concepto de Inteligencia Emocional como: "la habilidad de comprender y manejar nuestras emociones y las de quienes nos rodean en la forma más conveniente y satisfactoria". Considera que la Inteligencia Emocional se basa en la capacidad para comunicarnos eficazmente con nosotros mismos y con los demás, y que esta capacidad no es algo innato sino aprendido, por lo que siempre podremos mejorarla a base de continuidad y esfuerzo.

Para mejorar la Inteligencia Emocional, Goleman aconseja que estemos pendientes de nuestras emociones y de las de los demás; que desarrollemos la capacidad de permanecer atentos, de reconocer señales sutiles que nos permiten saber lo que estamos sintiendo y lo que sienten los otros; y que utilicemos todo eso como guía para comprender a los demás y a nosotros mismos.

Afirma que, si nos habituamos a ser conscientes de nuestros sentimientos y de los sentimientos de los demás, obtendremos información muy importante como: saber si nuestro comportamiento se ajusta o no a nuestros valores y preferencias, o captar las repercusiones que tiene nuestra conducta en los sentimientos de quienes nos rodean.

Goleman diferencia entre Inteligencia Emocional intrapersonal e interpersonal siguiendo la clasificación de las inteligencias personales realizada por Gardner (1983) en su teoría de las inteligencias múltiples. Según este último, la inteligencia interpersonal, consiste en "la capacidad de discernir y responder apropiadamente a los estados de ánimo, temperamentos, motivaciones y deseos de las demás personas", mientras que la inteligencia intrapersonal es la "capacidad de establecer contacto con los propios sentimientos, discernir entre ellos y aprovechar este conocimiento para orientar nuestra conducta".

A continuación, se exponen las subclasificaciones que Goleman efectúa para ambos tipos de Inteligencia Emocional.

Inteligencia emocional intrapersonal

La Inteligencia Emocional intrapersonal descrita por Goleman (1996) es similar a lo que entendemos por autoestima, aunque centrándose en los sentimientos, y determina el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. La divide en las tres áreas siguientes, representadas en la Figura 1:

  • Autoconciencia emocional: Conciencia los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones.
  • Autocontrol: Control y regulación de los propios estados, impulsos y recursos internos.
  • Automotivación: Las tendencias emocionales que guían o facilitan el logro de nuestros objetivos.
¿Qué es la inteligencia emocional?
Inteligencia emocional interpersonal

Para Goleman (1995) la Inteligencia Emocional interpersonal determina el modo en que nos relacionamos con los demás, dado que constituye la habilidad para relacionarnos eficazmente con nuestras emociones y las de los otros en el ámbito de las relaciones interpersonales. A continuación se exponen los factores clave de la IE interpersonal, representados en la Figura 2:

  • Empatía: Conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones ajenas.
  • Habilidades sociales: Capacidad para inducir respuestas deseables en los demás.
¿Qué es la inteligencia emocional?

Por último, a modo de síntesis, en la Figura 3 se esquematiza el modelo teórico de Goleman sobre la Inteligencia Emocional.

¿Qué es la inteligencia emocional?

Centrándonos en los menores de edad, Goleman afirma que "la investigación científica ha demostrado que la autoconciencia, la confianza en uno mismo, la empatía y la gestión más adecuada de las emociones e impulsos perturbadores no sólo mejoran la conducta del niño y niña, sino que también inciden muy positivamente en su rendimiento académico" 8. Para trabajar la Inteligencia Emocional del alumnado a su vez se abordarán las seis emociones básicas 9: tristeza, felicidad, miedo, ira, sorpresa y asco. Otros estudios más recientes 10 las agrupan en sólo cuatro: tristeza, felicidad, miedo-sorpresa y asco-ira.

La educación emocional es parte de la formación del niño: enseñar a los niños a canalizar sus emociones y a identificarlas, que aprendan a controlarlas y a ser empáticos con las demás personas. Emoción, pensamiento y acción son los tres pilares que funcionan continuamente en el comportamiento humano, de ahí la importancia de ahondar en ese tipo de conocimiento y aprendizaje que permita afrontar determinadas situaciones y desenvolverse de un modo eficiente. Se ha demostrado que los programas de educación emocional tienen un efecto positivo sobre el ajuste psicológico, sobre el rendimiento académico y sobre las relaciones sociales, disminuyendo también las conductas de agresión 11. El hogar y la escuela son los primeros escenarios donde se va a desarrollar su aprendizaje emocional.

Esta educación emocional a través del modelo de Inteligencia Emocional inicial de Goleman se aplicará a su vez teniendo en cuenta la perspectiva de género, muy presente en Fundación Atenea, según la cual se fomentará una expresión emocional igualitaria tanto en alumnos como en las alumnas, con el fin de desarraigar los roles de sexo-género y estereotipos aún presentes en la Sociedad, en relación a la represión de las emociones por parte del género masculino y un exceso de emocionalidad y alto nivel de neuroticismo en el género femenino. Asimismo, sacando partido a la herramienta de trabajo del proyecto (la fruta y la verdura), se considerarán también los estereotipos relacionados con la alta o baja implicación de un género y otro respectivamente ante estos alimentos en el hogar y, por extensión ante la cocina y las tareas del hogar asociadas (elaborar la lista de la compra, seleccionar los alimentos y realizar la compra, cocinar, limpiar y ordenar la cocina, etc.). Con ello se pretende hacer una contribución en la prevención selectiva de riesgos que afecta a la comunidad educativa, en especial al alumnado en sus relaciones entre iguales (comportamientos sexistas, violentos, de acoso, uso inadecuado de redes sociales, etc.), otros de tipo individual (como las adicciones a las pantallas, incluso a sustancias tóxicas) y cuyo efecto sea el aumento de los factores de protección individuales y colectivos que permitan hacer frente a esos riesgos.

8 - Goleman, 1996, p. 12

9 - Ekman, Friesen y Ellsworth, 1972

10 - Jack, Garrod y Schyns, 2014

11 - Garrido y Repetto, 2008

Biblioteca : Referencias

  • Goleman, D. (1998). La práctica de la inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.
  • Mestre, J. M., Guil, R., Brackett, M. A., y Salovey, P. (2008). Inteligencia emocional: definición, evaluación y aplicaciones desde el modelo de habilidades de Mayer y Salovey. En F. Palermo y F- Martínez Sánchez (Coords.), Motivación y emoción (pp. 407-438). Madrid: McGraw-Hill.
  • Bar-On, R. (1997). Bar-On Emotional Quotient Inventory: Technical Manual. Toronto: Multi-Health Systems.
  • Gabel, R. (2005). Inteligencia emocional: perspectivas y aplicaciones ocupacionales. Serie Documentos de Trabajo, nº 16. Lima: Universidad ESAN.
  • Goleman, D. (1995). Emotional intelligence. Nueva York: Bantam Books.
  • Goleman, D. (1998a). Working with emotional intelligence. Nueva York: Bantam Books.
  • Goleman, D. (1998b). La práctica de la inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.
  • Goleman, D., y Cherniss, C. (2005). Inteligencia emocional en el trabajo: cómo seleccionar y mejorar la inteligencia emocional en individuos, grupos y organizaciones. Barcelona: Kairós.
  • Mayer, J. D., DiPaolo, M. T., y Salovey, P. (1990). Perceiving affective content in ambiguous visual stimuli: A component of emotional intelligence. Journal of Personality Assessment, 54, 772-781.
  • Mayer, J. D., y Salovey, P. (1997). What is emotional intelligence? En P. Salovey y D. Sluyter (Eds.), Emotional development and emotional intelligence: Implications for educators (pp. 3-34). Nueva York: Basic Books.
  • Mestre, J. M., y Guil, R. (2003). Inteligencia emocional. En E. G. Fernández-Abascal, M. P. Jiménez y M. D. Martín (Eds.), Emoción y emoción: La adaptación humana. Vol. I. (pp. 397-426). Madrid: McGraw-Hill.
  • Salovey, P., y Mayer, J. D. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition y Personality, 9, 185-211.
  • Ekman, P., Friesen, W. V., y Ellsworth, P. (1972). Emotion in the human face: guide-lines for research and an integration of findings. New York: Pergamon Press.
  • Gardner, H. (1983). Frames of mind: The theory of multiple intelligences. Nueva York: Basic Books.
  • Garrido, M., y Repetto, E. (2008). Estado de la investigación en España sobre Inteligencia Emocional en el ámbito educativo. Electronic journal of research in educational psychology, 6(2), 401-420.
  • Goleman, D. (1995). Emotional intelligence. Nueva York: Bantam Books.
  • Jack, R.E., Garrod, O.G., y Schyns, P.G. (2014). Dynamic Facial Expressions of Emotion Transmit an Evolving Hierarchy of Signals over Time. Current Biology, 24 (2), 187-192.